Jueves. Engafapastados
Las tres horas de trayecto en tren a Granada pueden resumirse en:
- Escuchar el ultimo disco de The Gathering, Home. Muy recomendado.
- Leer Ghost In The Shell, de Shirow (y darse cuenta de que éste hombre se ha vuelto absolutamente loco con la fama y el paso de los años)
- Dormir (cosas de acostarse tarde y levantarse temprano toda la semana)
Llego a una Granada “asevillanada”, es decir, comida por las obras. Llueve. Peligra la fiesta. Charlamos, comentamos las cosas, los ultimos acontecimientos, trazamos los primeros planes. Llegamos al piso, suelto la maleta, soluciono (o lo intento) los problemas informaticos de sus inquilinos (“aqui nadie se queda de valde”, jejeje ;P), y tras medio adecentarnos, nos echamos a la calle, en busca de la tapa granaína. El tiempo es medianamente favorable.
Charlando sobre cocina, echando unas risas y demás, Joselito, Hector y yo, llegamos a “El nido del búho”, cerca de la plaza de toros. Caen las dos primeras tapas. Sólo pensar en
tubo cerveza + bocata lomo al roque = 1.60€
hace que la boca se te haga agua. Eso si que es un numero extraordianio, y no lo de Microsiervos. Hablamos sobre la viabilidad de un local de este tipo en Sanlúcar. Sería un local único, y en nuestra opinión, triunfaría como los Chichos.
Echamos la tercera y ultima de la noche en Ca Miguel, tras varios intentos fallidos de hacernos entender por el dueño. Ya con las panzas repletas, y con algun miembro de la expedición algo tajaillo (el tinto es lo que tiene), decidimos que es hora de echarse algo de más graduación al cuerpo.
Nos encajamos en una perpendicular a Pedro Antonio de Alarcón, en el bar Don Emilio. Un garito chiquito, con su futbolin, sus dardos, y su musica de Extremoduro y La Polla Records, para apretarnos un porrón por cabeza. Un porrón es, eso, un porrón de vino, pero en vez de vino, contiene una mezcla de licores, presentados en otros lugares como las “jarritas de chupitos”, dando lugar a sabores variados y, consecuentemente, a la “alegría” del consumidor.

Ya metidos en faena, nos pasamos por Odeon (mítico lugar del ITS MAY LAIF, ver cronicas del año pasado), donde habia una fiesta (o barril, segun los granainos) de la facultad de Biologia. Echamos una copica, bicheamos un rato, nada imporante. Pasamos por el Hipnosis, local normalmente metalero y jeviata, en el que esta noche nos sorprenden con musica electronica. No mola el rollo. Decidimos apostar fuerte.
Nos vamos a la Vogue, discoteca sita en una perpendicular a Gran Capitán. Entramos de gratix, y no habia nadie en la discoteca, pero en solo 20 minutos se llenó de forma impresionante. Joselito tuvo un “cuasi-encuentro en la tercera fase” con un par de chicas en los baños, que sorteó habilmente, como los caballeros.
La música del local me sorprende, necesitamos mas como éste en Sevilla y Sanlucar: The Killers, Franz Ferdinand, Los Planetas, Los Fresones Rebeldes, Ramones, y cosas así. Mayormente gafapasteo. El local está lleno de neo-mods y gafapastas. El dj, DonGonzalo, un gafapastas de manual (flequillo andrajoso, gafas de pasta, barbas, camiseta de rayas horizontales), resulta ser el novio de una prima de Hector, una chica moderna, morena, y con gestos resultones (por no decir que se mordía el labio inferior al hablar y a mi ese gesto concreto me pone malísimo, en el mejor sentido).
Pasamos ¿3 horas? bailando y disfrutando de la música (unos más que otros, Joselito no se situaba , siendo mas habitual de locales pachangueros). Pedimos Maximo Park y Maga, pero no pusieron ninguna, DonGonzalo no mola tanto como pudiera aparentar, menos aún después de poner durante unos escasos 30”, el Bienvenidos del Miguel Rios. 30” en los que si las miradas hubieran matado, DonGonzalo hubiera sido pasto de los buitres en 0,0001 decimas.
Ya un poco empachados de todo aquel ambientillo, decidimos movernos, para adoptar una comoda posición horizontal en las camas del piso.
Hora de recogida, las 6 de la mañana.
Proximo capitulo: Adivina quién viene a la fiesta de esta noche.